Wednesday, May 25, 2005

I hate farewells.

Odio las despedidas. En verdad las odio por que cada vez que me despido de alguien, es casi inevitable que me ponga a llorar. Y Bueno, no necesariamente debe ser de un ‘alguien’, puede ser de que se yo, una situación, un trabajo, un ‘algo’ que me hizo entrar en cierto tipo de monotonía y que cuando ya no esta, me mueve el piso y me lanza a chisporrotear lagrimas y gotear mocos. Que asco.
La cuestión es que hoy día me he despedido de mi grupo de estudios internacionales. Nos reunimos en un Pub, bebimos la ultima cerveza auspiciada por el programa, mas o menos nos contamos en lo que andábamos, y luego yo por mi lado, ellos por el suyo, y todo se acabo. Cuatro meses juntos en Londres se fueron así como así.
Y no, no es que éramos cercanos. Al contrario, yo era la mas lejana del grupo (que raro!) … pero que se yo … supongo que era lindo saber que tenia un grupo de gente pasando por las mismas cosas que yo aunque sea en otras universidades, con menos dinero, y con muchas menos responsabilidades o compromisos que los míos. Y ahora ellos se van en dos semanas, y ha pesar de que hay rumores de que nos reuniremos por ultima vez en el bar en el que todo empezó, por ahí Westminster, ya nada es lo mismo. John y Val, los coordinadores del grupo, ya no estarán ahí, y que se yo … probablemente ni siquiera me entere de la reunión cuando tome lugar, y todos se marcharan, yo quedare detrás, una cara mas en las fotos, un par de recuerdos quizás para contar, y chao gente, chao pasado, chao experiencia londinense estudiantil, chao a mi ultimo semestre de estudiante, chao chicos demasiado jóvenes para mi, chao todo eso.

Ya se, doy demasiado pesimista. En el tube venia pensado que al menos los conocí! Que tengo sus e-mails y puedo escribirles!. Que el siguiente paso en esta cadena de amistades lo debo dar yo! … pero no se … preferiría que fuesen ELLOS los que llamen, ELLOS los que me busquen, ELLOS los que me escriban, y yo continúe la cadena de contactos así, facilito, y a la larga tener una amistad de esas de 50 años en las que todo empezó por un viaje, una experiencia compartida, y continuó a pesar de las distancias, las mudanzas, las distintas carreras, los matrimonios, los hijos, los trabajos, que se yo. Supongo que lo tengo idealizado. Hace mucho tiempo que no tengo un grupo de amigos cercano y lo hecho muchísimo de menos. Extraño esa sensación de saber que uno tiene a quien llamar por teléfono sin importar que este pasando, que en cualquier momento mi celular va a sonar y yo sepa que puede ser alguien mas que mi novio, o eso de encontrarse con amigas en centros comerciales y cafés para hablar de sus dramas románticos y criticar a otras mujeres que no nos caen bien. No se, no se … supongo que este es el costo de cambiarse de país con esta frecuencia, es el costo de ser tan cerrada, tan tímida, de esperar que otros hagan el primer movimiento, de creer que las cosas van a venir así solo por que si … Supongo que el costo se llama Soledad, si, y por ahora no se como quitármela de encima.

Ayuda?

2 comments:

anne said...

Cuando vivía en Londres a mi también me mataban las despedidas... Esa ciudad te hace fuerte pero, tan, tan sensible...

Magusita said...

Si! estoy de acuerdo! -- No me habia dado cuenta de lo duro, y hasta en cierta forma 'agresivo', que es Londres hasta mi viaje a NY. Y yo que pensaba que NYC era dificil! nahhh...! Londres en serio puede ser una prueba de fortaleza y estabilidad. Mis respetos para los que la superan.

... claro que tambien es una ciudad preciosa, los clubs y pubs son excelentes, la cerveza es muy buena, y los recursos culturales y sociales son sumamente ricos.